cardiodiabetes

Cardiopatía Isquémica

Seguro, que cuando su médico le dijo que padecía una angina de pecho se llevó un susto importante. Pero si lo piensa bien debería de reconocer que ha estado de suerte: esa angina podría haber sido un infarto de miocardio y eso deberá de ser suficiente para ver con optimismo su futuro y poner todos los medios para controlarla, tratando de que no se presente otra vez o que lo haga el menor número posible de veces o, lo que es más importante, evitando que evolucione un infarto.


1. Por qué se produce la angina de pecho

La angina de pecho, llamada también "angor pectoris" o angina de esfuerzo (aunque esto no es siempre cierto), no es más que un síntoma de una afección llamada cardiopatía isquémica. Esa misma cardiopatía isquémica es la causante también del infarto de miocardio.

El corazón es un músculo poderoso que se contrae regularmente para empujar la sangre por los vasos sanguíneos.

De la misma manera que un coche necesita gasolina para funcionar,el corazón necesita un carburante para producir la energía necesaria para impulsar toda la sangre a través del cuerpo. Ese carburante es el oxígeno.

El oxígeno le es suministrado al corazón por medio de unos vasos sanguíneos llamados arterias coronarias, que se distribuyen por todo el corazón.

Existe siempre un balance perfecto entre el oxígeno que llega al corazón y el oxígeno que se consume. Si no llega suficiente oxígeno el motor-corazón "se queja" y se produce la angina de pecho. Si la cantidad de oxígeno que falta es grande, la parte del músculo cardiaco que no recibe el carburante se muere y se produce el infarto de miocardio.


2. Por qué no llega suficiente oxígeno al corazón

Ya hemos dicho que el oxígeno es distribuido por el corazón a través de las arterias coronarias. Si se produce una obstrucción de estos vasos se corta el suministro y aunque el corazón, en un principio trata de compensar la carencia del carburante, llega el momento en que no puede suplir la deficiencia y se produce la angina de pecho o el infarto, dependiendo de la extensión de músculo cardiaco que no recibe el oxígeno.

La mayoría de las veces, las coronarias se obstruyen por depósitos en sus paredes (como en una cañería) de sustancias derivadas del colesterol, que van disminuyendo la luz del vaso progresivamente.

Otras veces, las menos, se produce un espasmo de los vasos que, al disminuir el calibre, da lugar al déficit de oxígeno.


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Esto es una arteria coronaria normal.

Proceso de formación de la arterosclerosis. Al acumularse placa en la arteria coronaria, se reduce el suministro de sangre al corazón.

Aun con una obstrucción de este grado. llega bastante sangre al corazón y, por lo tanto, no hay síntomas. El peligro es que se rompa la placa y se forme en ella un coágulo de sangre. Los coágulos pueden obstruir completamente la arteria.

Con un 75-80% de obstrucción de la arteria coronaria son más probables síntomas como los de angina de pecho.


3. El primer susto

La llamada de atención del corazón se pone de manifiesto por el dolor que se localiza casi siempre en el centro del pecho, en el sitio de la corbata. Puede irradiarse a ambos lados del pecho y, sobre todo, a ambos hombros, brazos y hasta las muñecas y los dedos.Otras veces se irradia al cuello, mandíbula e incluso los dientes.

Es un dolor constrictivo, opresivo, urente, acompañado, a veces, de ahogo y sensación de angustia.

Su duración es de unos pocos minutos y desaparece con nitroglicerina sublingual.

Pero es muy importante conocer que en las personas con diabetes MUCHAS VECES no hay dolor o se manifiesta de forma muy atípica, como una molestia general o como una mala digestión, lo cual retrasa en muchos casos, el diagnóstico y esto provoca que, incluso verdaderos infartos, se diagnostiquen mucho después en un electrocardiograma anual rutinario o que en algunos casos, se sufra un infarto tan extenso que puede resultar fatal.

Todo lo dicho hace que especialmente en las personas con diabetes se extremen las medidas preventivas y se combatan al máximo todos los factores de riesgo recomendando incluso la aspirinación de todas las personas con diabetes desde los 40 años de edad si no existen contraindicaciones para la utilización de la aspirina.


4. Y el futuro…

Por supuesto, "no se ha hundido el mundo",pero sí es conveniente regularizar los hábitos y seguir algunos consejos importantes:
  1. Su hombre de confianza es su médico, su cardiólogo. Siga al pie de la letra todas sus instrucciones.

  2. Los esfuerzos físicos, el estrés, el frío intenso, las emociones fuertes pueden ser perjudiciales al requerir más oxígeno al corazón y usted es deficitario. Evítelos.

  3. Cierto tipo de gimnasia las relaciones sexuales, los paseos largos pueden ser contraproducentes. Pero pueden ser convenientes ciertos ejercicios físicos. Consulte a su médico.

  4. El tabaco siempre es malo. En este caso es mucho peor.

  5. Haga comidas ligeras, exentas de grasas y con pocas calorías. Su médico le aconsejará una dieta.

  6. Evite la obesidad. Requiere mayor esfuerzo cardiaco.

  7. El alcohol, tomado con moderación, no es peligroso, por su acción vasodilatadora.

  8. No descuide el tratamiento que le instaure su médico para otras enfermedades coincidentes que pueden agravar su angina: hipertensión, diabetes, etc…

  9. Lleve consigo siempre alguna tableta de nitroglicerina sublingual por si se presenta un ataque de forma inesperada, especialmente si no tiene una terapia de mantenimiento continua, como los parches de nitroglicerina.

  10. No se desespere. Hay miles de pacientes con su mismo problema. Si observa alguna alteración vaya a ver a su médico. Relájese y lleve una vida tranquila… por muchos años.
Rarmiro Antuña de Alaiz
Clínica Diabetológica
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